Goya
Sus trazos más libres y sinceros

Con sus dibujos y estampas, Francisco de Goya alcanzó en sus últimos años la libertad creativa para volcar en ellos sus inquietudes y su visión de lo que le rodeaba, pero también son la manifestación vital de un anciano decepcionado con su época

Entre el pintor de corte de finales del siglo XVIII al creador de las Pinturas negras, Goya transitó por una convulsión personal y artística que plasmó a lo largo de sus últimos años en cientos de dibujos y estampas. El artista predilecto de Carlos IV que decidió continuar en la corte a las órdenes del usurpador José I Bonaparte tras la invasión francesa de España, pagó cara la decisión tras la vuelta de los Borbones en la figura de Fernando VII. En 1815 Goya fue víctima de la represión fernandina por partida cuádruple: fue apartado de la corte, la aristocracia le dio la espalda, sufrió una consecuente bajada de sus ingresos y parte de sus amigos y apoyos se marcharon al exilio, represaliados. A ello se añadía su estado de salud, que le llevó a obsesionarse con la vejez, la enfermedad y la muerte.

Los dibujos y estampas de Goya son un fiel reflejo de esta convulsión. Sin embargo, y a pesar de que seguramente su estado de ánimo se vio afectado, nada muestra que el abatimiento se trasladara a estas creaciones. Lo que sí se reflejó fue la libertad de creación en la que derivó inmediatamente la falta de encargos. Así, su voluntad, la misma que da nombre a la nueva exposición del Prado, determinó el sentido de todas estas piezas.

La decepción de una época

Goya reflejó en sus dibujos no solo lo que le interesaba o le inquietaba, sino también la realidad que lo rodeaba. A partir de esta experiencia, la obra del artista parte de lo vivido para transformarse y expresar conceptos trascendentes donde lo particular se convierte en universal y el hecho puntual, en motivo genérico. La dosis de fantasía aplicada a los dibujos es filtrada por el tamiz del pensamiento, lo que genera imágenes de tal fuerza que se convierten en iconos de la locura y la irracionalidad humanas. La presencia de desfavorecidos, de la violencia contra la mujer o de las consecuencias de la guerra así lo ratifican.

A lo visto e imaginado por el artista hay que añadir un tercer condicionante: su situación personal, la manifestación vital de un hombre que, con más de 60 años y no en las mejores condiciones económicas, familiares y de salud, se muestra además decepcionado con todo aquello que le había tocado ver y vivir.

haz scroll

Cuadernos para contar una vida y una época

Los pensamientos, la sensibilidad, las creencias, las preocupaciones del pintor aragonés se muestran en sus dibujos de manera implícita en cada escena que representa, en cada personaje marginal que lleva al papel. El genio ante la necesidad de crear, pero también retratando el mundo que le rodea, levantando la alfombra y sacando lo sucio y lo criticable

Del retrato al maltrato a la mujer: las temáticas de Goya

Al recorrer cronológicamente la obra gráfica de Goya, se observan temas e ideas recurrentes durante toda su carrera, algunas tan avanzadas como la defensa de la mujer

Retrato

Si algo destaca en ellos es su intensidad emocional: los rostros no solo muestran la fisionomía del retratado, sino que revelan su más íntima personalidad. Una hondura presente en toda su carrera y que, en los dibujos, se observa en sus autorretratos o en los retratos de sus familiares y amigos.

'Autorretrato'. 1796. (Nueva York, The Metropolitan Museum of Art)

Multitud

Goya, que vivió una convulsa época histórica, supo lo que era que el pueblo se echara a la calle. En sus dibujos, la aparición de la multitud como una muchedumbre informe es recurrente y adquiere un matiz claramente negativo: son grupos que asisten o participan en escenas violentas o ridículas de forma acrítica. Que no tengan rostro o, que si aparece, sea con gestos estúpidos, muestran que, a pesar de poder estar manipulados, su irracionalidad les hace cómplices: no son tanto víctimas, sino un verdugo más.

'Multitud formando un círculo', folio 42 del Álbum F. 1812-1820. (Nueva York, The Metropolitan Museum of Art)

Denuncia

La violencia en los dibujos de Goya se muestra de distintas maneras: también para denunciar. Es lo que ocurre cuando muestra las consecuencias de los estragos de la guerra, del bandolerismo, de las corridas de toros, la mala educación, la venganza, la represión o la ignorancia. Todo, de nuevo, producto de la irracionalidad del ser humano.

'No lo saben todo', Álbum C. 1810-1811. (Madrid, Museo Nacional del Prado)

Prostitución

Los bellos dibujos de prostitutas de los Cuadernos A y B, así como las composiciones de los Caprichos, deben ser interpretados como imágenes de dolor y abuso, cuando no de violación, algo que demuestra la sensibilidad de Goya por mostrar el desasosiego de las mujeres por tener que ejercer la prostitución.

'Joven en pie, mesándose los cabellos', Álbum de Sanlúcar (o A). 1794-1795. (Madrid, Museo Nacional del Prado)

Violencia contra la mujer

En la misma línea de defensa de la mujer, la violencia en el matrimonio es otra temática recurrente. De hecho, este es uno de los casos más evidentes de la libertad de Goya en esta época, a partir de criticar determinados comportamientos masculinos que merecen ser reprobados que cosifican a la mujer.

'Mal marido', Álbum de Burdeos I (o G). 1825-1828. (Madrid, Museo Nacional del Prado)

Vejez y muerte

Goya asocia la vejez a incapacidad, incertidumbre, miseria e incluso degradación moral a través del vicio o los pecados capitales, especialmente la avaricia, la lujuria y la vanidad. Otro tipo de ancianos, los desfavorecidos, le ayudan a hablar de la muerte: una opción que irá adquiriendo cada vez más trascendencia hasta convertirse en verdaderas reflexiones sobre el destino del hombre.

'Le ayuda a bien morir', Álbum de Burdeos II (o H). 1825-1828 (Madrid, Museo Nacional del Prado)

El periplo de los dibujos

Aunque Goya conservó sus dibujos mientras vivió, su muerte supuso la dispersión de muchos de ellos. Donaciones, necesidades económicas de los herederos o subastas justifican la presencia de estas obras en museos y colecciones de todo el mundo

1828

Cuando Goya murió, su hijo Javier separó los que estaban encuadernados y los reorganizó en 3 álbumes facticios, con el posible objetivo de hacer negocio

Este año muere Javier de Goya, y es su hijo Mariano el que, finalmente, vende los álbumes, posiblemente con la ayuda de algunos miembros de los Madrazo

1859
1866

Ramón Garreta y Huerta vende al Museo de la Trinidad tres pinturas de Goya y 186 dibujos de distintos cuadernos

El historiador de arte francés Paul Lefort compró, en la década de 1860, dibujos y estampas de Goya, de los que vendió en 1869 25 dibujos y 68 estampas. En su dispersión, algunos como Baco fingido o el retrato de Miguel de Múzquiz llegaron al Prado

1869
1872

Con la fusión del Museo de la Trinidad con el del Prado, los dibujos de Goya pasan a este último

En 1868, Federico de Madrazo pierde su puesto como director del Prado, lo que le conllevó importantes problemas económicos. Esto, unido a sus dificultades familiares, le llevaron a vender 105 dibujos del aragonés en una subasta realizada en el Hotel Drouot de París en 1877

1868 - 1877
1886

El Prado se hace con el otro gran conjunto de dibujos de Goya, procedente de la colección del erudito y pintor Valentín Carderera: 262 dibujos, la mayoría preparatorios para sus series de estampas: Caprichos, Desastres, Tauromaquia y Disparates

Este año, el Metropolitan de Nueva York adquiere un álbum con 50 dibujos de los Cuadernos B, D, E y F y el Autorretrato que abre esta pieza

1935
1996

Este año, un álbum con 38 dibujos de Goya fue redescubierto en el Hermitage de San Petersburgo (Rusia). Su llegada a este museo no está clara, aunque se sabe que el álbum pasó por varias manos hasta recaer en las del coleccionista alemán Otto Gerstenberg. La pista del álbum se pierde en 1945 tras la caída de Berlín al final de la Segunda Guerra Mundial… hasta su descubrimiento en el museo ruso